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SAN MARTIN DE PORRES O.P.
Apóstol de la Caridad, Padre Amantísimo de los Pobres y Enfermos
Deprecaciones a San Martín de Porres
en los casos más apremiantes
Por el deseo ardiente de martirio que tuviste, y por celo por la
propagación de la fe y el bien de las almas, alcánzame, Padre mío
Martín, la gracia que te pido.
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
Por la esperanza heroica que tuviste de alcanzar la felicidad del cielo,
por los méritos de la sangre de Cristo, obtenme de nuestro Buen Dios, el
favor que te pido, Padre mío Martín.
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
Por la caridad con que amaste a Dios, sobre todas las cosas y socorriste
en cualquier necesidad al prójimo, no me dejes desconsolado en esta
aflicción, Padre mío Martín.
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
Por las austerísimas penitencias con que discretamente mortificaste tu
alma y cuerpo y por las extraordinarias gracias con que Dios te auxilió
en este ejercicio, consígueme lo que solicito, amado Padre mío Martín.
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
Por la acción con que salvaste la vida de tres reos fugitivos y por el
celo con que los exhortaste a enmendar su conducta, acógeme bajo tu
amparo, amado Padre mío Martín.
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
Por la compasión con que protegiste a veinte jóvenes pobres y virtuosas
dotándolas con cuatro mil pesos cada una y por el premio que alcanzaste
de Dios para tu devoto don Mateo bendiciendo y aumentando sus riquezas,
socórreme amado Padre mío Martín.
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria
V) Ruega por nosotros, Bienaventurado Martín
R) para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor
Jesucristo.
ORACIÓN
En esta gran aflicción que me abruma acudo a ti, oh abogado mío Martín,
confiado en tu valimiento, para que intercedas por mí con el Padre de
las Misericordias, a fin de que perdonando mis pecados, me libre de la
presente calamidad. Oh Dios de Bondad, por el dulce nombre de Jesús y
por los méritos de intercesión de vuestro siervo Martín, salvadme de
esta angustia y no permitas que quede confundida mi esperanza. Amén.
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SANTA
ROSA DE LIMA Virgen de la Orden de Predicadores
( 1586-1617) ISABEL
FLORES, que
por la belleza de su rostro fuera llamada comúnmente ROSA, es “la
primera flor de santidad de América”. Natural de Lima, contemporánea
del santo arzobispo Toriobio de Mongrovejo de quien recibió la
confirmación, y de los santos Martín de Porres y Francisco Solano, fue
recibida por hermana en la Fraternidad Seglar Dominicana del convento del
Rosario en 1606. Vivió en su casa paterna, en cuyo jardín con construyó
con sus propias manos una pequeña ermita. Dotada de grande espíritu de
oración y penitencia, fue devotísima de Jesús Sacramentado, de María
Ssma. Y de santa Catalina de Siena, sus maestros. Fue introducida en las
alturas espirituales del desposorio místico (1616) y padeció graves
enfermedades. Falleció el 24 de agosto de 1617. Beatificada por Clemente
IX la declaró Patrona de América y de Filipinas (1670)
y la canonizó el 12 de abril del año siguiente. Su fiesta se
celebra el 23 de agosto en el calendario litúrgico universal, y el 30 de
agosto en América. ORACIÓN
Oh Dios omnipotente, dador de todo bien, que con el rocío de tu gracia celestial hiciste resplandecer a la bienaventurada ROSA por su humildad, paciencia y celo por la salvación de su pueblo, concédenos que siguiendo sus huellas, merezcamos llegar a ser buen olor de Cristo para nuestros hermanos. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén. |
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SANTA ROSA DE LIMA
¡Oh gloriosa Santa Rosa,
primera flor de
santidad
manifiesta y
declarada,
que perfumó el Nuevo Mundo, os
alabo y bendigo de corazón. Cuánto
edificaste a la Iglesia con
tu pureza angélica, paciencia
admirable y ardentísimo amor
a Jesús Sacramentado! Por
estas excelentes virtudes ¡
Oh Santa Rosa alcánzame con
tu piadosa intercesión la
gracia de guardar sin mancha la
santa virtud de la pobreza de corazón, de
sufrir todos los trabajos y
penas por amor a Jesús y María, de
recibir siempre con sincera devoción
y ardentísimo amor, el
Sagrado Cuerpo de Jesús en la Sagrada Comunión. Ruega
por mí, protectora mía Santa Rosa, para
que Jesús esté siempre conmigo en vida, en
la muerte y por toda la eternidad. Amén.
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ORACION AL DULCE NOMBRE DE JESUS
V. ¡Sea el nombre de Dios bendito! R. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén. ¡Oh Dios de eterna bondad y misericordia, que os
habéis dignado darnos a vuestro Unigénito Hijo y construirle único
Salvador del género Humano: vednos aquí postrados a vuestras plantas;
llenos de miserias y necesidades, cercados por todas partes de peligros ,
y expuestos siempre a las acechanzas del demonio, empeñado en perder
nuestra alma. En medio de tantos enemigos, recurrimos a Vos, oh Dios, y os pedimos por el SANTISIMO NOMBRE DE JESUS, al que habéis comunicado vuestra infinita virtud, que os dignéis alejar de nosotros los males del cuerpo y del alma, y nos concedáis la gracia de venerar, amar y reverenciar tan Santo Nombre aquí en la tierra, para que así podamos tener la felicidad de gozar de su presencia en el cielo. Amén. Con licencia eclesiástica. |
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DULCE
COLOQUIO
Acércate a Mi, alma cristiana,
con verdadera confianza:
Soy tu Madre. No temas, pues te amo con sin igual ternura y solo deseo tu felicidad. ¡Ah! No olvides jamás todo cuanto por tu amor he sufrido, y siempre que contemplas a mi adorado Hijo, crucificado, recuerda los indecibles martirios que tuve que soportar al pie de la Cruz. ORACION
Madre angustiada y piadosa, confesamos avergonzados nuestra ingratitud y
perfidia. Cada culpa nuestra es una nueva herida que abrimos
en el corazón de Jesús, y nuestra crueldad es tanto mayor cuanto que no
se detiene a la vista de tus sufrimientos. Danos, Señora, lágrimas abundantes para llorar
nuestros pecados. Sienta nuestra alma
todo el peso de su ingratitud y siendo fieles en adelante a nuestro Salvador, obtengamos derecho a tu maternal piedad. Así sea. (Con licencia Eclesiástica) |
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ORACION
A JESUS NAZARENO
(San Alfonso) Heme
aquí a vuestros pies, oh Jesús Nazareno; He
aquí a la más miserable de las criaturas, que viene a Vos, con
humildad y arrepentimiento. Tened
piedad de mí, Señor, según la grandeza de vuestra misericordia. He
pecado y contra Vos se han dirijido mis ofensas. ¡Oh
Dios infinitamente bueno! ¡Oh Jesús!, oíd mis súplicas escuchad Padre
amoroso, la demanda que deposito a vuestros pies. Dirigid
a mi alma una benévola mirada, Vos que sois el Padre amantísimo de los
hombres, el soberano Juez, el Rey del cielo y de la tierra, el verdadero
bienhechor de los pobres. Venid
pues, en mi ayuda ¡Oh Jesús Nazareno!, concededme las gracias
que os pido arrodillado a vuestras plantas. Vuestra
es mi alma, porque Vos la creasteis y redimisteis con
vuestra preciosa Sangre; no
permitáis que se pierda la obra de vuestras manos. Dirigidme,
Padre amoroso, una mirada de bondad y bendecidme. ¡Oh
Dios de misericordia! Tened piedad de mi y perdonadme, pues soy vuestro
hijo, y no os mostréis severo conmigo. Dadme
lágrimas de compunción, perdonadme como perdonasteis al ladrón
arrepentido; miradme desde lo alto del cielo y bendecidme. Se
reza un Credo (León XIII, 26 de junio de 1894.Rec.III)
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Oración
A Santo Tomás de Aquino
Angélico Doctor Santo Tomás, gloria inmortal de la religión Dominicana, columna firmísima de la Iglesia, varón santísimo y sapientísimo,
que por los admirables ejemplos
de vuestra inocente vida os elevásteis
a la cumbre de una perfección consumada, y con vuestros prodigiosos escritos sos martillo de los herejes, luz de maestros y doctores, y milagro estupendo de sabiduría: ¡Oh, quién acertara, Santo mío, a ser en virtud y letras vuestro verdadero discípulo, aprendiendo en el libro de vuestras virtudes y en las obras que con tanto acierto escribisteis la ciencia de los Santos, que es la verdadera y única sabiduría! ¡ Quién supiera hermanar, como vos, la doctrina a con la modestia, y la alta inteligencia con la profunda humildad! Alcanzadme del Señor esta gracia, junto con el inestimable don de la pureza; y haced que, practicando vuestra doctrina y siguiendo vuestros ejemplos, consiga la eterna bienaventuranza.
Amén.
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ORACION A LA VIRGEN DEL ROSARIO DE POMPEYA A
tus plantas postrado, oh María, vengo a depositar en Ti toda mi
confianza; sed mi defensora; mira por mí para que mi alma de creyente jamás
el mundo manche con su impiedad. Oh
estrella matutina, que con cuyos resplandores ahuyentas las tinieblas del
pecado, confortas a la humanidad doliente y le das fuerzas para seguir el
camino del destierro por las sendas de la abnegación y del sacrificio,
ilumina mi entendimiento aumentando en mi alma más y mas la fe para
recorrer el camino de la vida y conseguir al fin de ella la posesión del
Sumo Bien. Oh
Virgen pura, que con los quince misterios de tu Rosario formas una
constelación de brillantes estrellas que de Ti reciben la luz de sus
fulgores e iluminan el cielo de la Iglesia, alcánzame que, cual escala de
Jacob, me sirvan de gradas para subir por ellas a Jesús. Madre
amada, cuya cariñosa voz parece repetir en el fondo de mi alma las
palabras consoladoras que dijiste a tu devota Antonieta Ballestrini:
“Cualquier gracia que quieras conseguir recurre siempre a mí porque soy
tu Madre”. A Ti, pues, acudo para que me remedies todas mis necesidades
y en particular.... ( aquí
se pide la gracia especial que se desea conseguir) si ha de ser para bien
mío y gloria de mi alma. Santísima Virgen del Rosario de Pompeya, bendice al Sumo Pontífice, protege a los obispos y sacerdotes; defiende las órdenes religiosas y a todo el pueblo cristiano; bendice a mi Patria, Argentina, y hazla grande, velando en particular por la educación cristiana de tus hijos; destruye las sectas; convierte a los pecadores; guarda mi casa y familia y que en ella reine siempre la paz. En la hora de mi muerte no me desampares, sino que fortalecida con los santos Sacramento y con verdadera contrición de mis pecados, invocando tu dulcísimo Nombre y el del Buen Jesús, consiga verte en el cielo, por los siglos de los siglos. Amén.
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Oración al Señor de la PacienciaSeñor
Jesús, al contemplar tu inmenso amor por nosotros, Y
verte en tu Pasión, tan herido y despreciado, Vengo a DARTE GRACIAS porque
a a través de tu dolor nos salvaste
y redimiste. Necesito
pedirte PERDÓN: Por haber sito tan impaciente conmigo mismo,
contigo y con los demás. Por desesperarme con las diversas cruces que
he tenido que abrazar. Por mis intolerancias de querer tener todo de
inmediato y bajo control. Por
mis enojos al no poder cambiar como me hubiera gustado. Por
mis rebeldías de no aceptarme tal cual soy. Ayúdame
a aprender con paciencia: Que
el Amor vence al odio, Que
tu misericordia transforma los males en bienes. Que
ningún dolor, ofrecido al Padre junto a los tuyos, puede
quedar estéril. Que
es posible asumir con gozo y paz
tu “yugo suave” y tu “carga ligera”. Quiero
amar como Tú amas, servir como Tú sirves, Y
proclamar con alegría que mis dolores los hiciste tuyos, Y
tu paciencia la hiciste mía. Amén.
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TRIDUO
EN HONRA DE SAN JOSE
I
Amabilísimo
Esposo de María siempre Virgen, y nuestro amorosísimo abogado San José
a vos acudo e invoco humildemente por aquellos siete dolores acerbísimos
que os traspasaron el corazón en el curso de esta vida mortal y con lágrimas
os recomiendo la súplica ferviente que me atrevo a dirigir a la infinita
bondad de mi Dios. ¡Oh grande Santo! Alcanzadme la gracia que tan
ardientemente solicito, en memoria de la afectuosa asistencia que la
virgen María os prestó en la agonía de vuestra preciosa muerte.
Presentadme delante de su trono y decidle: Tened piedad ¡Oh María! Tened
piedad de este infeliz por el amor que yo os profesé como a mi querida
esposa. (Padre
Nuestro, Ave María, Gloria) II Amabilísimo
Padre Adoptivo de Jesús Redentor a vos acudo e invoco suplicante por
aquellas siete suavísimas alegrías, de que en la vida fue inundado
vuestro corazón y os recomiendo el feliz éxito de la causa que ahora me
inquieta y aflige. Oh grande Santo obtenedme la gracia que tanto deseo en
memoria de aquella admirable fortaleza que os concedió el divino Jesús
en los últimos momentos de vuestra vida. Presentadme delante de su trono
y decidle: Tened piedad ¡Jesús! Tened piedad de este infeliz por el amor
que os profesé como a mi hijo adorado. (Padre
Nuestro, Ave María, Gloria) III Amabilísimo
representante de la Santísima Trinidad sobre la tierra, mi Amorosísimo
Abogado San José, a vos recurro e invoco fervoroso por aquellos
singulares favores de que fuiste enriquecido en el cielo y os recomiendo
con toda efusión de mi alma la súplica que tan vivamente me interesa. ¡Oh
grande Santo! Impetrad de mi Señor la gracia que deseo por atención a la
inefable gloria a que fuisteis exaltado por la Santísimo Trinidad después
de vuestro dichoso transito de este valle de lágrimas. Presentadme ante
su trono y decidle: Tened piedad ¡Oh Dios! Tened piedad de este infeliz
por la reverencia humilde con que os traté en la tierra y por la sublime
gloria con que os dignasteis honrarme en el Cielo por toda la eternidad. (Padre
Nuestro, Ave María, Gloria)
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1170 - 1221 ORACIONES
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